
Serves 4
25 min
Albóndigas Esponjosas para Sopa
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Albóndigas ligeras y esponjosas hechas con una masa simple de harina y polvo de hornear, diseñadas para ser vertidas en sopa o guiso hirviendo suavemente. La masa crea albóndigas tiernas y abundantes que absorben el caldo sabroso mientras mantienen su textura esponjosa. Perfectas para agregar sustancia y confort a la sopa de pollo o cualquier platillo a base de caldo ligero.
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Ingredientes
2 cucharadas de mantequilla sin sal
1 1/3 tazas de harina de trigo
2 1/2 cucharaditas de polvo de hornear
1 cucharadita de sal kosher
Una pizca de pimienta negra molida fresca
2/3 taza más 1 cucharada de leche entera o al 2%
4 a 6 tazas de sopa de pollo o guiso hirviendo a fuego lento
Hierbas frescas como perejil o cebollino, para servir (opcional)
Instrucciones
En un tazón mediano, bate juntos la harina, el polvo de hornear, la sal kosher y la pimienta negra hasta que estén bien combinados y no queden grumos.
Corta la mantequilla sin sal en cubitos pequeños y agrégalos a la mezcla de harina. Usa un tenedor o tus dedos para mezclar la mantequilla con la harina hasta que la mezcla se parezca a migas de pan gruesas con trozos de mantequilla del tamaño de guisantes visibles.
Vierte la leche en la mezcla de harina y revuelve suavemente con un tenedor solo hasta que se forme una masa suave y pegajosa. No mezcles en exceso; la masa debe ser ligeramente grumosa y parecer una masa de panqueque espesa.
Calienta tu sopa de pollo o guiso a fuego lento suave en una olla grande. El líquido debe estar apenas burbujeando, no hirviendo a borbotones.
Usando una cuchara pequeña (aproximadamente 1 cucharada), cuidadosamente vierte pequeñas porciones de la masa en el caldo hirviendo a fuego lento. Trabaja con cuidado y distribuye las albóndigas uniformemente para evitar que se peguen. Continúa vertiendo la masa hasta que se haya usado toda.
Mantén un hervor suave y cocina las albóndigas, sin tapar, durante 12 a 15 minutos, hasta que estén cocidas y esponjosas. Las albóndigas inicialmente se hundirán, luego flotarán a la superficie a medida que se cuezan. Estarán listas cuando no tengan un centro crudo y esponjoso al abrirlas.
Prueba el caldo y sazona con sal y pimienta negra adicional según sea necesario. Sirve la sopa con albóndigas en tazones de servicio y decora con hierbas frescas si lo deseas.