
Serves 6
35 min
Salsa de Ají Habanero
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Una salsa picante vibrante e intensa inspirada en la cocina africana, elaborada con ají habanero fresco, tomates e ingredientes aromáticos. Este condimento versátil combina el ardor intenso del habanero con la dulzura de los tomates, ajo, jengibre y cebolla, cocinados a fuego lento hasta lograr un sabor rico y profundo. La salsa desarrolla una capa de aceite separado distintiva mientras se cocina, indicando que ha alcanzado su máximo potencial. Perfecta para añadir sabor picante auténtico y audaz a cualquier platillo.
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Ingredientes
15 ají habanero fresco
3 tomates medianos
4 dientes de ajo
2 cucharadas de jengibre fresco picado
1 cebolla roja
1/2 taza de apio picado
2 cucharadas de polvo de caldo Royco
2 cucharadas de perejil seco
1/2 taza de aceite vegetal
Sal al gusto
Instrucciones
Prepara todos los ingredientes. Lava los ají habanero, tomates, cebolla roja y apio bajo agua fría. Pela los dientes de ajo y mide el jengibre.
Pica en trozos grandes los ají habanero, tomates, cebolla roja, apio y dientes de ajo. Mantén el jengibre ya picado según se indica en la lista de ingredientes.
Agrega todos los ingredientes picados—ají habanero, tomates, cebolla, ajo, apio y jengibre—en una licuadora o procesador de alimentos junto con el polvo de caldo y el perejil seco. Añade el aceite vegetal.
Licúa todos los ingredientes hasta obtener una consistencia suave tipo salsa. Evita licuar en exceso; la textura debe ser uniforme pero no demasiado liquefacta.
Vierte la mezcla licuada en una olla y lleva a ebullición a fuego medio-alto.
Una vez que la salsa hierve, reduce inmediatamente el fuego a bajo y deja que se cocine a fuego lento suavemente durante 15 minutos, revolviendo frecuentemente para evitar que se pegue y queme.
Prueba la salsa y añade sal según sea necesario. Continúa cocinando a fuego lento si lo deseas; la salsa está lista cuando el aceite comienza a separarse visiblemente en la superficie, lo que indica que ha alcanzado el sabor y la consistencia óptimos.
Retira la salsa del fuego y deja que se enfríe completamente a temperatura ambiente.
Transfiere la salsa enfriada a un frasco limpio o recipiente con tapa hermética. Refrigera y almacena hasta por una semana o más. Siempre usa una cuchara limpia al retirar la salsa del recipiente para prevenir contaminación y prolongar la vida útil.