Pollo con Bruschetta de Durazno
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Pechugas de pollo tiernas a la parrilla cubiertas con una salsa fresca de duraznos vibrante, mozzarella derretida y una reducción balsámica rica. Este elegante plato inspirado en el Mediterráneo combina duraznos dulces, albahaca aromática y queso cremoso para un aperitivo impresionante o plato principal ligero.
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Ingredientes
2/3 taza de vinagre balsámico
1 cucharada de azúcar morena
2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra, divididas
1 1/2 cucharadas de albahaca fresca, picada
2 tazas de duraznos frescos, sin semilla, pelados y cortados en cubos
2 cucharaditas de jugo de limón fresco
4 pechugas de pollo (aproximadamente 1 libra), aplastadas o cortadas a 1 1/2 pulgadas de grosor
4 onzas de queso mozzarella fresco, rebanado o desmenuzado
Sal y pimienta negra al gusto
Instrucciones
En una cacerola pequeña, combine el vinagre balsámico y el azúcar morena a fuego medio. Lleve a un hervor suave y permita que se reduzca a la mitad, aproximadamente 10 a 15 minutos, revolviendo ocasionalmente para evitar que se queme. Deje reposar para que se enfríe ligeramente.
Mientras la reducción de vinagre se hierve a fuego lento, prepare el aderezo de durazno combinando los duraznos picados, 1 cucharada de aceite de oliva, albahaca fresca picada y jugo de limón en un tazón. Sazone con sal y pimienta al gusto, luego deje a un lado.
Seque bien las pechugas de pollo y sazone ambos lados de manera uniforme con sal y pimienta. Rocíe ligeramente con la cucharada restante de aceite de oliva, cubriendo ambos lados.
Caliente una sartén grill o sartén a fuego medio hasta que esté caliente. Coloque las pechugas de pollo sazonadas en la sartén y cocine 4 a 5 minutos por lado, hasta que la temperatura interna alcance 165°F y el exterior esté dorado. Durante el último 1 a 2 minutos de cocción, coloque el queso mozzarella encima de cada pechuga de pollo y permita que se derrita.
Transfiera el pollo cocido a una fuente de servir. Cubra cada pechuga de pollo con aproximadamente 1/2 taza de la mezcla de durazno fresco, distribuyéndola uniformemente.
Rocíe la reducción balsámica tibia sobre cada pieza y sirva inmediatamente mientras el queso sigue caliente.